VITAMINAS PARA EL ALMA

Paz

Cuando las horas de desaliento te invadan el alma, y las lágrimas afloren en tus ojos, búscame: YO SOY AQUÉL que sabe consolarte y pronto detiene tus lágrimas.

Cuando desaparezca tu ánimo para luchar en las dificultades de la vida, o sientas que estas pronto a desfallecer, llámame: YO SOY LA FUERZA capaz de remover las piedras de tu camino y sobreponerte a las adversidades del mundo.

Cuando, sin clemencia, te encontraras sin donde reclinar tu cabeza, corre junto a mi: YO SOY EL REFUGIO, en cuyo seno encontrarás guarida para tu cuerpo y tranquilidad para tu espíritu.

Cuando te falte la calma, en momentos de gran aflicción, y te consideres incapaz de conservar la serenidad de espíritu, invócame: YO SOY LA PACIENCIA que te ayudará a vencer las dificultades más dolorosas y triunfar en las situaciones más difíciles.

Refugio

Cuando te debatas en los misterios de la vida y tengas el alma golpeada por los obstáculos del camino, grita por mí: YO SOY EL BÁLSAMO que cicatrizará tus heridas y aliviará tus padecimientos.
Cuando el mundo sólo te haga falsas promesas y creas que ya nadie puede inspirarte confianza, ven a mí: YO SOY LA SINCERIDAD, que sabe corresponder a la franqueza de tus actitudes y a la nobleza de tus ideas.

Cuando la tristeza o la melancolía intenten albergarse en tu corazón, clama por mí: YO SOY LA ALEGRÍA que te infunde un aliento nuevo y te hará conocer los encantos de tu mundo interior.

Cuando, uno a uno, se destruyan tus ideales más bellos y te sientas desesperado, apela a mí: YO SOY LA ESPERANZA que te robustece la Fe.Cuando la impiedad te revele las faltas y la dureza del corazón humano, aclámame: YO SOY EL PERDÓN, que te levanta el ánimo y promueve la rehabilitación de tu alma.

Cuando dudes de todo, hasta de tus propias convicciones, y el escepticismo te aborde el alma, recurre a mí: YO SOY LA FE que te inunda de luz y de entendimiento para que alcances la FELICIDAD.C

uando ya nadie te tienda una mano tierna y sincera y te desilusiones de los sentimientos de tus semejantes, aproxímate a mí: YO SOY LA RENUNCIA que te enseñará a entender la ingratitud de los hombres y la incomprensión del mundo.

Y cuando al fin, quieras saber quién soy, pregúntale al río que murmura, al pájaro que canta, a las estrellas que titilan. YO SOY LA DINÁMICA DE LA VIDA, Y LA ARMONÍA DE LA NATURALEZA.ME LLAMO AMOR. SOY EL REMEDIO PARA TODOS LOS MALES QUE ATORMENTEN TU ESPÍRITU.Ven a mí… que yo te llevaré a las serenas mansiones del infinito… bajo las luces brillantes de la eternidad…

Amar no tiene límites
En nuestra vida siempre estamos acompañados de nuestros sentimientos, los cuales hemos de saber encauzar paraobrar prudentemente. Hay un relato simpático sobre esto.Sucede que la Locura invitó a sus amigos para tomar uncafé en su casa. Todos aceptaron gustosos menos el Resentimiento que se quedó con el Odio y la Antipatía que no podían ver a los demás. Una vez en su casa, después de tomar el café, la Locura les propuso:“¿Quieren que jugamos a las escondidas?”. Inmediatamente el Entusiasmo aceptó aunque no sabía de qué se trataba.

– “¿Qué es eso?” preguntó la Curiosidad. “También se llaman escondidiñas y es un juego en el que yo cuento hasta cien y luego los voy a buscar. El primero en ser encontrado será el próximo a contar”.

Todos aceptaron contentos, menos el Miedo y el Prejuicio que no se atrevieron a jugar. La Locura comenzó a contar: “1,2,3…”.

La Prisa fue la primera en esconderse en cualquier lugar. La Timidez, tímida como siempre, se escondió apenas tras un árbol. La Indecisión no se decidía por ningún lugar. La Alegría corrió contenta al medio del jardín; y el Desconsuelo comenzó a llorar, pues no hallaba un lugar apropiado para esconderse. La Envidia siguió al Triunfo y se escondió cerca de él, debajo de una piedra. La Locura seguía contando: “74, 74, 76…” y sus amigos se iban escondiendo. La Indecisión seguía sin decidirse. La Desesperanza quedó desesperada al ver a la Locura que ya estaba por terminar; “…noventa y nueve, cien”, gritó al fin la Locura: “Voy a comenzar a buscarlos”.

La primera en aparecer fue la Curiosidad ya que no aguantaba más, queriendo saber quien sería el próximo en contar.

Al mirar para un lado, la Locura vio a la Duda encima del muro, sin saber en cual de los lados se escondería mejor. Y así fueron apareciendo, la Alegría, la Envidia, la Timidez…

Cuando estaban todos reunidos, la Curiosidad preguntó:
-¿Dónde está el Amor?

Nadie sabía. La Locura comenzó a buscar. Buscó en la cima de la montaña, en los ríos y nada. El amor no estaba. Buscando por todos lados, la Locura vio un rosal y comenzó a buscar entre los tallos, y de repente oyó un grito. Era el Amor, gritando por haberse aguijoneado los ojos con las espinas del rosal.

La Locura no sabía qué hacer y gritaba, se puso como loca. Pidió disculpas, imploró por el perdón del Amor y hasta prometió servirlo para siempre.

El Amor aceptó amorosamente las disculpas y perdonó de todo corazón. El juego acabó y todos se fueron, pero el Amor no podía ver y se quedó con la Locura que decidió acompañarlo siempre. Por eso desde entonces y hasta hoy… : “El amor es ciego, y la locura siempre lo acompaña”.

Si bien es cierto que para amar algo es necesario conocerlo, también podemos experimentar que el amor va más allá de lo que podemos llamar “razonable”. Por eso se le califica de locura: rebasa todos límites y es capaz de “locuras”.Dios mismo, que es Amor, nos muestra hasta donde llegó su Amor: el Hijo de Dios se encarnó y murió por nosotros para que fuéramos perdonados.Por ello San Josemaría solía utilizar el término de “locura” para invitarnos a amar así al Señor y a la Virgen: “Te daré un consejo, que no me cansaré de repetir a las almas: que ames con locura a la Madre de Dios, que es Madre nuestra” (Forja 77).

Qué triste es la vida de los que valoran más las cosas que las personas. Sufren y hacen sufrir sin ser felices. Son pobres porque lo material es su única riqueza. Saben ganar dinero, pero no saben amar ni ganar amigos.

Si el materialismo te ciega, abre los ojos y en una recta escala de valores, ama más lo espiritual, que lo material, más a las personas que a los objetos, más lo interior que lo exterior.

Crece en humanismo para que goces de un corazón bondadoso y sereno.

Dichoso eres cuando tu hogar está primero que tu trabajo, cuando amas y cuando te esfuerzas por amarte.

Quien cambia felicidad por dinero no podrá cambiar dinero por felicidad.

Luz

La Enseñanza del Sabio de la Túnica Color Ciruela

Bajo las ramas de un árbol, al borde del camino, Chao Mu meditaba. Un joven se llegó a él, trastornado.

-“¡Es horrible! Vuelvo de la ciudad imperial, Lo-Yang, y sólo he visto por
todas partes robos, niños apaleados, hambre y guerra. En el palacio, en torno al emperador, la gente se deja llevar por los más bajos instintos. En la ciudad, las calles están sembradas de inmundicias y apes­tan. ¿Qué se puede hacer? ¿Qué debo hacer?”

-“Ven a sentarte aquí un momento, junto a mí” -dijo el sabio.

Se quedaron allí mucho rato, silenciosos. Lue­go, el sabio se levantó y llevó consigo a su compañero hasta el camino.

Mientras andaban en silencio, se dieron cuenta de la belleza de las flores, de la fortaleza de las árboles. Llegaron a un pueblo al mediodía, donde las gentes descansaban y todo irradiaba paz. Al recorrer el pueblo, el estudiante murmuró:

-“Sin embargo, esta mañana la gente se pe­leaba y gritaba…” Más allá se veía un campo donde los soldados descansaban, y el estudiante observó:

-“Hace unas horas guerreaban y ahora están tan tranquilos…”

De madrugada, el sabio y el joven llegaron a Lo-Yang. Las calles estaban limpias, la gente iba tranquilamente a sus asuntos y el aire fresco halagaba el olfato. Pasearon un rato por el pala­cio imperial, y luego se sentaron en el patio. El emperador se acercó a ellos sonriendo y dijo:

-“Hoy es un día de paz y de amor.”

En el camino de regreso, el estudiante mani­festó su sorpresa:

-“¿De dónde procede este cambio, si ayer mis ojos no encontraban por todas partes más que muerte y negatividad?”

-“Oh, es muy sencillo” -dijo el sabio- “LO QUE TÚ ERES SE REFLEJA A TU ALREDEDOR. Y DONDEQUIERA QUE ESTÉS VES TU PROPIA REALIDAD.”

 

Autoestima

La persona con autoestima, no compara constantemente su propio valor con el de los demás sino que ella misma se considera su fuente de valor.

Habrá quién posea algo que nos gustaría tener, pero no por eso nosotros tenemos menos valor como personas. Además, si todos fuésemos iguales y perfectos, ¡ qué vida más anodina llevaríamos! Debemos convertirnos en nuestra propia fuente de valoración.

Dejar de compararnos y entender que cada uno de nosotros aporta su singularidad en un contexto común es la clave para ganar serenidad y paz, con uno mismo y con las personas que nos rodean.

COMPRUEBA TUS SENTIMIENTOS:Primero hay que detectar si esa vaga sensación de malestar o tristeza que sentimos tiene que ver con el sentimiento de inferioridad. Pregúntate: “¿Me he relacionado con una persona a la que me estoy comparando? ¿Qué tiene ella que me gustaría tener? Después, piensa si realmente te gustaría ser como esa persona y qué tiene ella que tú no quieres tener o ser. Llegarás a la conclusión de que, aunque admires algo de aquella persona, no te cambiarías por ella.

HUYE DE LAS APARIENCIAS:A veces, nos comparamos con otros y llegamos a la conclusión de que tienen o son más que nosotros guiándonos sólo por las apariencias. Esa persona que parece más lista que tú, ¿realmente es tan inteligente como pretende hacer creer? ¿Te estás dejando deslumbrar por una imagen?Te en cuenta que muy a menudo encontramos personas que saben vender muy bien una imagen de sí mismas que a veces no se corresponde con la realidad.

NO SEAS CRÍTICO CONTIGO MISMO:Evita mirarte con los ojos de los demás o mejor dicho, como crees que los otros te ven. A menudo tememos que nos miren de forma crítica, que detecten nuestros defectos, y nos sentimos evaluados negativamente. No intentes agradar a todo el mundo, siempre habrá alguien que te criticará. Lo importante es que no lo hagas tú. Adopta una actitud crítica con las opiniones de los demás acerca de ti. En última instancia, debes ser tú la persona que decide sobre ti mismo.

SÉ TU FUENTE DE VALORACIÓN:No es malo emular a una persona digan de nuestra admiración. Así, por ejemplo, no es negativo pbservar a alguien con habilidades sociales para aprender de ella. Perono quieras ser como esa persona. Tú ya sabes lo que quieres, lo que te gustaría conseguir. Trabaja para ello, pero no te obsesiones con querer ser como los demás. El gran éxitoprofesional que puedes envidiar en un compañero de trabajo puede haber sido a costa de una reducción de la vida privada; un precio que tú, quizás, no estarías dispuesto a pagar.

TRABAJA PARA TI:Haz las cosas a tu gusto, no al de los demás. Tu eres la persona que tiene que estar contenta con el resultado de tus actos y de tu trabajo. Tampoco pretendas ser perfecto, porque esto te vuelve a llevar a la comparación. Y si te comparas, siempre encontrarás a alguien más perfecto que tú.

BUSCA TUS PUNTOS FUERTES:Piensa en tus aspectos positivos. En vez de buscar lo que te falta, valora lo que tienes. En vez de fijarte en tus posibles fallos y defectos, concéntrate más en tus puntos fuertes. Haz una lista de los aspectos positivos que posees: cuáles son tus puntos atractivos, tus dones, tus capacidades. ..Y cuando elebores esta lista, es importante que lo hagas como si no fueses tú la persona que pone los calificativos sino un buen amigo que te conoce bien.

RODÉATE DE GENTE QUE TE QUIERE:Aléjate de las personas que te puedan hacer daño y busca la compañia de la gente que te quiere. A veces no es posible evitar el contacto con las personas que en un momento dado te pueden dañar la autoestima- compañeros de trabajo, clientes…- , pero sí les puedes quitar importancia. ¿Realmente te importa qué piensa de ti esa persona?Si prestas más atención a aquellos que te quieren, te sentirásmás apreciado y no necesitaras compararte con otros.

CULTIVA TU INDIVIDUALIDAD:Cuando te comparas y quieres ser como otro, pierdes tu singularidad. Aunque creas que no tienes un don especial que te haga interesante, seguro que hay cosas que  se te dan bien, que te gustan y que son útiles para ti y para  los demás. Recuerda que nadie es perfecto,pero cada persona es única en el mundo.

ÚRSULA OBERST- Psicoterapeuta y profesora de la Universidad Ramon Llull. Coautora del libro Estilos de vida (Ed.Paidós).

Ser felíz

 En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer:-“¿Te hace feliz tu esposo?”, ¿Verdaderamente te hace feliz? En ese momento el esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposa dirí­a que sí­, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio.

Sin embargo la esposa respondió con un rotundo- No… no me hace feliz…Y ante el asombro del marido… continuó: – No me hace feliz ¡Yo soy feliz! .. El que yo sea feliz o no, eso no depende de él, sino de mí­.

Yo soy la única persona, de quien depende, mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera… de alguna persona, cosa… circunstancia… sobre la faz de esta tierra, yo estaría en serios problemas.

Todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente. El ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así podría decir una lista interminable. A través de toda mi vida, he aprendido algo; decido ser feliz y lo demás lo llamo… “experiencias”: amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar.

Hay gente que dice: – No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró…Pero… lo que no sabes es que…

PUEDES SER FELIZ… aunque… estés enfermo, aunque… haga calor, aunque… no tengas dinero, aunque… alguien te haya insultado, aunque… alguien no te ame, o no te haya valorado.

SER FELIZ ES…¡UNA ACTITUD ANTE LA VIDA, QUE CADA UNO DECIDE…!

Ver a Díos

Un monje solicitó un día a su maestro: “Señor, muéstrame a Dios, después de ser tu discípulo durante 10 años tengo necesidad de ver a Dios”.

“De acuerdo” -contestó el maestro y tomando un garrote asestó un fuerte golpe al monje.

“¿Porqué me haces esto?” -preguntó el discípulo- “Me golpeaste y ahora siento un terrible dolor”.

“Bien -dijo el maestro- muéstrame ese dolor y yo te mostraré a Dios

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2 comentarios

  1. K6yhO8 Thanks for good post

  2. Gracias intiresnuyu iformatsiyu

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