Buenas Palabras

Quien cambia felicidad por dinero no podrá cambiar dinero por felicidad.

Luz

La Enseñanza del Sabio de la Túnica Color Ciruela

Bajo las ramas de un árbol, al borde del camino, Chao Mu meditaba. Un joven se llegó a él, trastornado.

-”¡Es horrible! Vuelvo de la ciudad imperial, Lo-Yang, y sólo he visto por
todas partes robos, niños apaleados, hambre y guerra. En el palacio, en torno al emperador, la gente se deja llevar por los más bajos instintos. En la ciudad, las calles están sembradas de inmundicias y apes­tan. ¿Qué se puede hacer? ¿Qué debo hacer?”

-”Ven a sentarte aquí un momento, junto a mí” -dijo el sabio.

Se quedaron allí mucho rato, silenciosos. Lue­go, el sabio se levantó y llevó consigo a su compañero hasta el camino.

Mientras andaban en silencio, se dieron cuenta de la belleza de las flores, de la fortaleza de las árboles. Llegaron a un pueblo al mediodía, donde las gentes descansaban y todo irradiaba paz. Al recorrer el pueblo, el estudiante murmuró:

-”Sin embargo, esta mañana la gente se pe­leaba y gritaba…” Más allá se veía un campo donde los soldados descansaban, y el estudiante observó:

-”Hace unas horas guerreaban y ahora están tan tranquilos…”

De madrugada, el sabio y el joven llegaron a Lo-Yang. Las calles estaban limpias, la gente iba tranquilamente a sus asuntos y el aire fresco halagaba el olfato. Pasearon un rato por el pala­cio imperial, y luego se sentaron en el patio. El emperador se acercó a ellos sonriendo y dijo:

-”Hoy es un día de paz y de amor.”

En el camino de regreso, el estudiante mani­festó su sorpresa:

-”¿De dónde procede este cambio, si ayer mis ojos no encontraban por todas partes más que muerte y negatividad?”

-”Oh, es muy sencillo” -dijo el sabio- “LO QUE TÚ ERES SE REFLEJA A TU ALREDEDOR. Y DONDEQUIERA QUE ESTÉS VES TU PROPIA REALIDAD.”

Autoestima

La persona con autoestima, no compara constantemente su propio valor con el de los demás sino que ella misma se considera su fuente de valor.

Habrá quién posea algo que nos gustaría tener, pero no por eso nosotros tenemos menos valor como personas. Además, si todos fuésemos iguales y perfectos, ¡ qué vida más anodina llevaríamos! Debemos convertirnos en nuestra propia fuente de valoración.

Dejar de compararnos y entender que cada uno de nosotros aporta su singularidad en un contexto común es la clave para ganar serenidad y paz, con uno mismo y con las personas que nos rodean.

COMPRUEBA TUS SENTIMIENTOS:Primero hay que detectar si esa vaga sensación de malestar o tristeza que sentimos tiene que ver con el sentimiento de inferioridad. Pregúntate: “¿Me he relacionado con una persona a la que me estoy comparando? ¿Qué tiene ella que me gustaría tener? Después, piensa si realmente te gustaría ser como esa persona y qué tiene ella que tú no quieres tener o ser. Llegarás a la conclusión de que, aunque admires algo de aquella persona, no te cambiarías por ella.

HUYE DE LAS APARIENCIAS:A veces, nos comparamos con otros y llegamos a la conclusión de que tienen o son más que nosotros guiándonos sólo por las apariencias. Esa persona que parece más lista que tú, ¿realmente es tan inteligente como pretende hacer creer? ¿Te estás dejando deslumbrar por una imagen?Te en cuenta que muy a menudo encontramos personas que saben vender muy bien una imagen de sí mismas que a veces no se corresponde con la realidad.

NO SEAS CRÍTICO CONTIGO MISMO:Evita mirarte con los ojos de los demás o mejor dicho, como crees que los otros te ven. A menudo tememos que nos miren de forma crítica, que detecten nuestros defectos, y nos sentimos evaluados negativamente. No intentes agradar a todo el mundo, siempre habrá alguien que te criticará. Lo importante es que no lo hagas tú. Adopta una actitud crítica con las opiniones de los demás acerca de ti. En última instancia, debes ser tú la persona que decide sobre ti mismo.

SÉ TU FUENTE DE VALORACIÓN:No es malo emular a una persona digan de nuestra admiración. Así, por ejemplo, no es negativo pbservar a alguien con habilidades sociales para aprender de ella. Perono quieras ser como esa persona. Tú ya sabes lo que quieres, lo que te gustaría conseguir. Trabaja para ello, pero no te obsesiones con querer ser como los demás. El gran éxitoprofesional que puedes envidiar en un compañero de trabajo puede haber sido a costa de una reducción de la vida privada; un precio que tú, quizás, no estarías dispuesto a pagar.

TRABAJA PARA TI:Haz las cosas a tu gusto, no al de los demás. Tu eres la persona que tiene que estar contenta con el resultado de tus actos y de tu trabajo. Tampoco pretendas ser perfecto, porque esto te vuelve a llevar a la comparación. Y si te comparas, siempre encontrarás a alguien más perfecto que tú.

BUSCA TUS PUNTOS FUERTES:Piensa en tus aspectos positivos. En vez de buscar lo que te falta, valora lo que tienes. En vez de fijarte en tus posibles fallos y defectos, concéntrate más en tus puntos fuertes. Haz una lista de los aspectos positivos que posees: cuáles son tus puntos atractivos, tus dones, tus capacidades. ..Y cuando elebores esta lista, es importante que lo hagas como si no fueses tú la persona que pone los calificativos sino un buen amigo que te conoce bien.

RODÉATE DE GENTE QUE TE QUIERE:Aléjate de las personas que te puedan hacer daño y busca la compañia de la gente que te quiere. A veces no es posible evitar el contacto con las personas que en un momento dado te pueden dañar la autoestima- compañeros de trabajo, clientes…- , pero sí les puedes quitar importancia. ¿Realmente te importa qué piensa de ti esa persona?Si prestas más atención a aquellos que te quieren, te sentirásmás apreciado y no necesitaras compararte con otros.

CULTIVA TU INDIVIDUALIDAD:Cuando te comparas y quieres ser como otro, pierdes tu singularidad. Aunque creas que no tienes un don especial que te haga interesante, seguro que hay cosas que  se te dan bien, que te gustan y que son útiles para ti y para  los demás. Recuerda que nadie es perfecto,pero cada persona es única en el mundo.

ÚRSULA OBERST- Psicoterapeuta y profesora de la Universidad Ramon Llull. Coautora del libro Estilos de vida(Ed. Paidós).

Ser felíz

Ser Feliz

En cierta ocasión durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer:-”¿Te hace feliz tu esposo?”, ¿Verdaderamente te hace feliz? En ese momento el esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad, sabía que su esposa dirí­a que sí­, pues ella jamás se había quejado durante su matrimonio.

Sin embargo la esposa respondió con un rotundo- No… no me hace feliz…Y ante el asombro del marido… continuó: - No me hace feliz ¡Yo soy feliz! .. El que yo sea feliz o no, eso no depende de él, sino de mí­.

Yo soy la única persona, de quien depende, mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera… de alguna persona, cosa… circunstancia… sobre la faz de esta tierra, yo estaría en serios problemas.

Todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente. El ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc. Y así podría decir una lista interminable. A través de toda mi vida, he aprendido algo; decido ser feliz y lo demás lo llamo… “experiencias”: amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar.

Hay gente que dice: - No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró…Pero… lo que no sabes es que…

PUEDES SER FELIZ… aunque… estés enfermo, aunque… haga calor, aunque… no tengas dinero, aunque… alguien te haya insultado, aunque… alguien no te ame, o no te haya valorado.

SER FELIZ ES…¡UNA ACTITUD ANTE LA VIDA, QUE CADA UNO DECIDE…!

Ver a Díos

Ver a Dios

Un monje solicitó un día a su maestro: “Señor, muéstrame a Dios, después de ser tu discípulo durante 10 años tengo necesidad de ver a Dios”.

“De acuerdo” -contestó el maestro y tomando un garrote asestó un fuerte golpe al monje.

“¿Porqué me haces esto?” -preguntó el discípulo- “Me golpeaste y ahora siento un terrible dolor”.

“Bien -dijo el maestro- muéstrame ese dolor y yo te mostraré a Dios

Dejar una respuesta

Su respuesta: